Un sueño
La oscuridad acaricia mi cuerpo desnudo mientras el sueño moldea mi deseo. Soy capaz de sentirlo, sin ternelo. Mi mano dormida en mi cuello se desespierta y comienza andar hasta mi pecho, no la siento como mia. En mi piel queda marcado el camino, comienzo a sentir el deseo. Las yemas de los dedos dibujan el contorno de mi pecho. Lo rodean una y otra vez, lentamente, acercándose poco a poco a su objetivo, una vez ahí, en la cúspide, mis dedos lo presionan sin piedad.

Escribe un comentario